Descripción
Entre Diablos, payasos y curiquingues, nadie se queda sin zapatear. Con pirotecnica en mano y castillos montados, los enmascarados sacan su lado satirico y burlón, descbordando energía color y lanzando alguna que otra broma al espectador.
Ellos abren paso a la tradición y, con un fuerte grito, proclaman:
¡Que viva la fiesta popular!






